Por otro lado, está la falta o poca
información que tienen las personas
acerca de temas sobre salud, enfermedades crónicas no transmisibles,
tratamientos, prevención, alimentación y productos no actos para el consumo, un
ejemplo de ello es el aspartame, un edulcorante no calórico descubierto en 1965
por la multinacional farmacéutica G.D. Searle and Company. James M. Schlatter, estaba trabajando sobre
una droga contra las úlceras, y derramó por accidente algo de aspartamo sobre
su mano. Cuando se lamió el dedo, se dio cuenta de que tenía un sabor dulce. El
aspartamo ha sido declarado seguro para consumo humano por las agencias de más
de noventa países y la FDA lo describe como uno de los aditivos más estudiados
de la historia y afirma que su seguridad está más que confirmada. Sin embargo,
algunos estudios han referido que el consumo masivo de aspartamo aumenta en
ratones la sensibilidad a drogas que inducen epilepsia, por esta razón, en
junio de 2011, el Instituto Ramazzini emitió un comunicado en su web en el que
se informa que, debido a los resultados obtenidos en sus investigaciones,
algunos científicos del Instituto fueron recibidos por varios parlamentarios
europeos. A raíz de esto, los parlamentarios han conseguido que la Comisión
Europea haya solicitado a la EFSA que comience un nuevo proceso de revaluación
de este compuesto en 2012.
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