La
OMS (Organización Mundial de la Salud), declara que:
“Los
diferentes organismos OGM (organismos genéticamente modificados) incluyen genes
diferentes insertados en formas diferentes. Esto significa que cada alimento GM
(genéticamente modificado) y su inocuidad deben ser evaluados individualmente,
y que no es posible hacer afirmaciones generales sobre la inocuidad de todos
los alimentos GM. Los alimentos GM actualmente disponibles en el mercado
internacional han pasado las evaluaciones de riesgo y no es probable que
presenten riesgos para la salud humana. Además, no se han demostrado efectos
sobre la salud humana como resultado del consumo de dichos alimentos por la
población general en los países donde fueron aprobados. El uso continuo de
evaluaciones de riesgo según los principios del Codex y, donde corresponda,
incluyendo el monitoreo post-comercialización, debe formar la base para evaluar
la inocuidad de los alimentos GM”
Pero ¿Qué ocurrirá con la salud de los
seres humanos en unas cuantas décadas?, a pesar de que la OMS habla sobre la
inocuidad de productos evaluados individualmente ¿ y no es que la mayoría de los
productos son tratados con glifosato?. Además, si no hay riesgo en estos
alimentos ¿Por qué Monsanto es el dueño
absoluto de toda la comercialización de semillas y derivados? Cuando no hay
nada que esconder, lo más lógico es que exista el libre mercado.
Los transgénicos le prometieron al mundo
acabar con el hambre y la desnutrición, ya van más de 30 años desde la producción de la primera planta transgénica.
Sin embargo, esta promesa no ha sido cumplida solo fue un movimiento
revolucionario de gobiernos y empresas para lograr alcanzar mayor poder
adquisitivo. Muchos gobiernos y empresas convencieron al sector agricultor en
trabajar con estas semillas y plantas transgénicas, en muchos casos ha
repercutido en el medio ambiente con la destrucción de los suelos o el
acondicionamiento de estos para uso exclusivo de estas semillas (GM).
Actualmente la Tierra produce comida
suficiente para alimentar a toda la población mundial. El problema del hambre
se debe al mal reparto de los recursos y se puede resolver con decisiones
políticas. En las condiciones actuales de organización de los mercados un aumento
de la producción no serviría para abastecer a los más necesitados sino para
aumentar la concentración de la riqueza.
En conclusión, para acabar con el hambre
y la desnutrición, mejorando la calidad de vida del individuo y de esta manera
evitar enfermedades crónicas no transmisibles, la solución está en mejorar las técnicas
de agricultura y ganadería sustentables. No debemos creer que la biotecnología ayudara
al ser humano a mejorar su calidad de vida ya que estas empresas solo buscan
mejorar y alcanzar un mayor poder comercial.

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